Inmunología | Guía para pacientes

La hidradenitis supurativa (HS) es una enfermedad inflamatoria crónica y recurrente. Se caracteriza por la formación de bultos o nódulos dolorosos, abscesos, forúnculos y fistulas. Las regiones más comprometidas son: las axilas, ingle, región genital, región submamaria, aréola, línea inter glútea y glúteos.
Se cree que la HS es una condición inflamatoria del folículo piloso y las estructuras asociadas. La inflamación folicular y la posterior obstrucción conduce a la rotura del folículo y el desarrollo de abscesos, fístulas y cicatrices.
Puede complicarse desarrollándose una sobreinfección bacteriana en abscesos profundos y en trayectos fistulosos. En cuadros graves puede llegar a ser una enfermedad debilitante y potencialmente incapacitante.
Estos pacientes tienen gran compromiso de su calidad de vida, siendo una enfermedad estigmatizante. No solo sufren por el dolor físico que la patología les genera, también tiene un gran componente psicoemocional, con tendencia a padecer depresión en diferentes grados, por lo que el abordaje terapéutico tiene que incluir todos los aspectos de la enfermedad.

FACTORES DE RIESGO

  • Genética: el 30% de los pacientes que padecen HS tienen antecedentes familiares.
  • Obesidad: hay una fuerte relación entre la severidad de la HS y el índice de masa corporal (IMC).
  • Tabaquismo: las probabilidades de padecer HS son 9,4 veces mayor en los fumadores activos que en los no fumadores o extabaquistas.
  • La fricción también es un factor para tener en cuenta.

SINTOMAS

Los síntomas prodrómicos afectan al 80% de los pacientes, pueden aparecer entre las 12 y las 24 horas antes de las manifestaciones clínicas:

  • Síntomas inespecíficos: fatiga, malestar general, cefalea, náuseas.
  • Síntomas localizados: eritema, parestesias, prurito.

Luego aparecen nódulos no inflamatorios (sin eritema e indoloros) e inflamatorios (eritema y dolor), que pueden resolverse de manera espontánea al cabo de 7 a 15 días o progresar a abscesos, fístulas o cicatrices. Los abscesos pueden romperse y liberar pus, con mal olor, y las cicatrices y el dolor crónico pueden dificultar el movimiento de un miembro, generando incapacidad y estigmatización para la persona que padece la enfermedad.

DIAGNOSTICO

El diagnóstico es clínico y ecográfico. No hay una prueba específica para el diagnóstico ni marcadores de laboratorio específicos.
La ecografía de alta resolución y el estudio Doppler han ocupado un lugar preponderante en los últimos años. Es un método no invasivo que no utiliza radiaciones ionizantes ni material de contraste, permitiendo el hallazgo de lesiones no encontradas en el examen físico previo, pudiendo evaluar correctamente la extensión de la enfermedad.

TRATAMIENTO

El tratamiento de la HS generalmente implica un enfoque multidisciplinario. Los objetivos son prevenir nuevas lesiones, reducir la inflamación y eliminar fístulas:

  • Medicamentos: analgésicos, antinflamatorios, inmunomoduladores e inmunosupresores, que permiten controlar la inflamación y el dolor. En casos leves, los medicamentos pueden ser tópicos (se aplican en la piel). En casos más severos, los medicamentos pueden inyectarse o tomarse por vía oral.
  • Otros medicamentos: antibióticos en los casos que haya sobreinfección.
  • Procedimientos quirúrgicos: para drenar abscesos, eliminar fistulas o cicatrices.
  • Cambios en el estilo de vida: dejar de fumar, bajar de peso, mantener una buena higiene, usar ropa suelta, evitar la fricción en las áreas afectadas, y evitar el calor y la humedad.